ACTUALIDAD
(Una mirada profunda a los hechos actuales)

Título Autor Tema
Cortinas y Carro Nuevo Jesús Solís La civilización y el ¿progreso?



CORTINAS Y CARRO NUEVO

Jesús Solís

Vivir hoy resulta caro, desde el punto de vista económico... y desde todos los demás también.

Cuando yo era niño, hará 55 o 60 años, no existían las cosas que hoy son prácticamente necesarias para vivir. No había 3 o 4 televisores en una casa, o sea, uno para cada niño o miembro de la familia, ni existían los teléfonos celulares (hoy todo el mundo tiene uno), ni los juguetes electrónicos supercaros que hay que comprarles casi obligatoriamente a nuestros niños para que no se sientan acomplejados. Tampoco se vivía esclavos de las modas en el vestir, que cambian todos los meses, ni nos preocupábamos tanto por ir a los buenos restaurantes caros (para no ser menos que los demás).

¡Sí! Era más barato vivir y más saludable también.

No voy a citar los muy pobres que no tenían prácticamente nada, al igual que hoy, si no, al trabajador normal, al que vive de un sueldo promedio más o menos estable. En esa casa había un solo televisor, y se reunía la familia entera frente a él, casi siempre de noche, para disfrutar y comentar los programas juntos, hasta la hora en que los niños tenían que ir a la cama, temprano casi siempre, por el colegio del próximo día.

Si lo había, era una auto para toda la familia. Se salía a pasear, todos juntos, nos divertíamos y compartíamos en familia, al menos hasta la adolescencia (los niños). Si había también, porque no todos los teníamos, había un solo teléfono en la casa (sin acceso a los niños), ni soñar con los celulares, pero, de existir, hubieran sido sólo para adultos.

Los niños se entretenían con menos, hasta sin nada. Recuerdo un tranvía de juguete que me regalaron en un cumpleaños que había que halarlo con una cuerda para que andara y la única "gracia" que hacía era sonar una campanilla al rodar. Para mí ¡era lo máximo! Hoy tienen cuanto trasto o féfere extraterrestre existe y ni lo miran.

¿Y el vestir?...

Las personas con capital, los ricos, siempre se han vestido bien, pero nunca con esa pasión esclava que existe hoy por la apariencia personal, aún en los que materialmente no pueden. Nos vestíamos de acuerdo a nuestros medios económicos, no establecíamos un maratón emulativo con los de más poder adquisitivo. Hoy, o se ponen lo último de la moda o se quedan en casa y no salen a ninguna parte. Tenemos que rodar un auto último modelo, vestirnos con el último antojo de un diseñador que te sube o baja los botones del saco y te quita o te pone pliegues en los pantalones o te los ancha o estrecha según el efecto de lo que tomó, olió o fumó, o la necesidad que tenga de elevar las ventas. Te repiten las modas de veinte años atrás o más. Ya prácticamente no tengo problema con eso, porque tengo ropa de todas las épocas y me disfrazo según "la moda".

Les dio por las corbatas amarillas salpicados con dibujos como bellotas y hasta los gatos la tenían. Hoy son de colores enteros, casi siempre rojas, azules, amarillas, negras, y blancas. Cualquiera se pone cualquiera con cualquier traje y camisa, depende si quiere parecer un guacamayo o una mariposa, todo está en el gusto (!?).

De todo modos. Lo clásico es un pantalón corto con una camiseta con o sin mangas y unos tenis sin medias.

¡De las mujeres ni hablar! Antes una niña lucía niña, con lazos, un vestido con bordados, encajes, etc. Hoy se ponen pantalones de mezclilla, blusas con el ombligo al aire y maquilladas como si aparentar más edad fuera un galardón. Las adultas, bueno, mejor ni lo digo, he visto señoras mayores que si mi abuela se hubiera puesto eso, yo no la hubiera ni saludado.

Pero bien..., ¡ése es el progreso! Y todos los tiempos no son iguales, las personas antes morían más jóvenes, no había los adelantos médicos, por ejemplo, que hay hoy, ni se había conquistado el espacio aéreo como hoy se ha hecho. El progreso nos ha llevado al punto de que el hombre tiene casi el dominio absoluto de su "destino", pero... ¿a qué precio?

No vivimos el presente, no disfrutamos todo el día de hoy, estamos preocupados por el de mañana en una vorágine de ansiedad por vivir mejor y en aras de se deseo sacrificamos los valores verdaderos de La Vida: la familia, la tranquilidad y el placer de disfrutar lo que ya hemos conseguido.

No culpo a nadie por querer más de lo que ya tiene, pero si me atrevo a preguntar: ¿Disfruta usted de su familia diariamente, dedica tiempo para contemplar una nueva flor o ni se ha fijado que existen?

Tengo 71 años, soy un anciano. Por vivir apresurado perdí mi primer matrimonio y por ende a mis hijos. Tenía que trabajar para cubrir gastos, dejé de mimarlos y compartir con ellos cuando más me necesitaban. Un domingo (soy mecánico), me encontraba reparando un carro en mi casa cuando salió al patio mi ex-esposa con mis hijos y al preguntarles a dónde iba, me contestó: "A la playa con tus hijos, ya que tu nunca tienes tiempo."

Por supuesto, tenía un auto nuevo que yo pagaba, vivía en una casa que yo pagaba, como pagaba todo lo de todos..., ella no trabajaba. Ese fue el comienzo del fin. Comprendí que mi lucha había sido en vano, que mejor me hubiera dedicado más a ellos y menos a procurar darles más.

No quiero decir con esto que no hagamos el esfuerzo por mejorar el nivel de vida de la familia; pero sí que sean prioridad los valores morales, aún en estos días donde es casi imposible mantener un ritmo de vida de acuerdo a las demandas de la sociedad actual.

Hoy trabajan el padre y la madre para poder cubrir las necesidades económicas del hogar, pero, a veces nos excedemos y abandonamos a los hijos en cuanto a afecto y comunicación por "falta de tiempo". Esperamos a más tarde para hablar con ellos y si alguna vez nos decidimos, ya no hace falta: alguien lo hizo, pero a su manera y, a lo mejor, para una mala enseñanza.

Pero como no podemos dejar que el auto o los autos de la casa se caiga o se caigan en pedazos, ni que las visitas sigan viendo nuestras cortinas desteñidas, tenemos que sacrificar a los hijos por buscar más dinero. Después los atenderemos a ellos, a quienes en conclusión "no les falta nada".

Jesús Solís
19 de agosto del 2003

Primera Página


Backgrounds By Marie