CAPÍTULO 8
Una energía por aquí, otra por allá, ésta va hacia allí, la otra viene hacia acá. El resultado, como es evidente, es éste. ¿Y yo qué?, Si la Naturaleza para ser coherente me ha hecho incoherente, si para guardar equilibrio me ha hecho desequilibrado, si para sobrevivir me ha hecho matar, ¿no debería yo maldecir a mis dioses? Menos mal que al menos nos han salvado manteniéndonos en un cierto estado de inconsciencia, gracias al cual hacemos las cosas sin darnos cuenta y encontrando razones en muchos casos irracionales. A los que no estamos de acuerdo, siempre nos queda el consuelo de considerar que a lo mejor no tenemos razón...
El término "energía" originalmente fue ideado para explicar mejor el funcionamiento de los sistemas térmicos y dinámicos. La eficacia de este concepto para explicar otros sucesos es incuestionable y hoy en día es utilizado para explicar lo explicable, y hasta lo inexplicable. Sin embargo probablemente si pudiéramos conseguir dar una primera interpretación del Universo lo haríamos en términos de energía. ¡El problema es que definir satisfactoriamente la energía es prácticamente imposible!.
La energía se puede presentar bajo diferentes aspectos a los que asociamos un calificativo. Si metemos los dedos en un enchufe sufriremos la violencia de la energía eléctrica, si tocamos el fuego experimentaremos la agresividad de la energía calorífica, si aceleramos en un coche seremos testigos del efecto de la energía cinética, si nos caemos la energía gravitatoria nos precipitará al suelo. Ni la corriente eléctrica, ni el calor, ni el movimiento, ni los cuerpos estelares existirían si no fuese por la presencia de la energía en cualquiera de sus manifestaciones. El Universo funciona porque la energía lo hace funcionar, nosotros funcionamos por la misma razón como parte del Universo que somos. Todas las energías del Universo son derivadas de tres tipos también llamadas interacciones: