CAPÍTULO 4
Lejos de encontrar una respuesta clara, la historia de la evolución es una búsqueda del auténtico sujeto del verbo evolucionar. ¿Son los individuos?, ¿son las poblaciones?, ¿son las especies?, ¿son las estirpes? Tener una respuesta clara al interrogante indica, a mi parecer y según el estado de la cuestión, más creencia que certeza. Bajo el paradigma holístico el contenido de este capítulo reflexiona al respecto.
Algunas consideraciones sobre evolución
Se cuentan por millares los trabajos científicos que corroboran la existencia de la evolución biológica. Esta propiedad de los seres vivos es hoy en día admitida como una realidad, sin embargo la filogenia o camino que han seguido unas especies para transformarse en otras, es un fenómeno de percepción difícil al que no hemos respondido satisfactoriamente. De hecho, la visión borrosa que tenemos de la filogenia nos impide definir satisfactoriamente la evolución y averiguar la naturaleza de este fenómeno dinámico que se manifiesta a lo largo de millones de generaciones de seres vivos.
Existe un núcleo conceptual del término evolución que en la actualidad sería de aceptación universal. Se trata de un proceso de cambio en los taxones biológicos que se da a lo largo del tiempo, y que permite la aparición de nuevos organismos. Los fósiles más antiguos son los más simples -caso de las bacterias-, mientras que en el tiempo actual encontramos organismos mucho más complejos, uno de los cuales es el hombre. Asociadas a la aparición de nuevos tipos biológicos se van manifestando una serie de extinciones a las que está sometido el conjunto de seres vivos de la Tierra. La evolución no es sólo cambio, sino cambio con complicación y extinción.
En cuanto al mecanismo evolutivo, estaría integrado por un mensaje genético con capacidad de variación que permitiría la supervivencia de muchos de los taxones y la aparición de nuevos tipos.
Sin embargo, no existe acuerdo sobre cuál es el papel en la evolución de la selección natural, ni del azar, ni de la adaptación, ni sobre si el mecanismo persigue un fin o es un proceso falto de sentido.
La evolución biológica es un proceso ordenado que muestra sincronías en la aparición de los grupos, por ejemplo el llamado big bang cámbrico, una explosión incomparable de diversidad zoológica en un pequeño espacio de tiempo, y también un ritmo de extinciones masivas cuya cadencia está en los 26-30 millones de años.
El reducido conjunto de sintonías entre las diferentes percepciones de la evolución, permite concebir la idea de que la determinación de la naturaleza de la evolución es una cuestión abierta para el siglo próximo, porque frente a lo admitido a nivel "divulgativo", la cantidad de incógnitas "profundas" sobre el proceso es inmensa y la capacidad de responder es actualmente escasa.
¿Quién evoluciona?
Si la evolución existe es porque hay algo que evoluciona. ¿Qué es lo que evoluciona? El darwinismo pone el acento en que no ha sido posible explicar adecuadamente el concepto de especie, o de otro modo que la especie no nos sirve para explicar la evolución. La contestación "natural" a quién evoluciona es que son los seres vivos los que evolucionan. Según mi idea la evolución no es una propiedad de ninguna parte de la naturaleza viva, sino una relación que surge y se explica por la aparición de las distintas especies y taxones en general. Cuando un hombre realiza un cambio, por ejemplo recorre una distancia, debe estar al principio y al final del recorrido en dos momentos concretos. Por tanto si una especie cambia evolucionando debe estar al principio y al final, pero parece ser que la especie cuando evoluciona se transforma en otra y por tanto nunca está ella misma al final. Deduzco de esta manera que la especie no evoluciona. Debe hacerlo algo de más categoría que ella. Por generalización del razonamiento es posible asumir que la evolución es una propiedad del macrorganismo formado por todos los seres vivos de la Tierra, que caso de que exista, estaría presente durante toda la evolución.
El verbo evolucionar se encuentra ligado al cambio. Para percibirlo es necesario asumir el tiempo, como parámetro íntimamente ligado al cambio, y la relación entre dos tipos de formas: las anteriores y las posteriores. Ignorar cualquiera de las dos nos niega la percepción del hecho. La evolución en este sentido está fuertemente ligada a objetos diferentes, y la relación entre éstos es realmente la evolución, de tal modo que delatamos la evolución aunque los organismos diferentes comparados no sean siempre los mismos. Es decir la evolución existe entre las bacterias y los peces, pero también entre las células eucariotas y las medusas. La evolución es una relación expresada en términos relativos, que surge al comparar los valores absolutos de los organismos que se contrastan. Por tanto es necesario tender un nexo entre especies diferentes para comprender la evolución, pero ¿cuál es la naturaleza de dicho nexo? Así la evolución no es una propiedad del individuo, ni siquiera de un conjunto de individuos iguales. La evolución no es una propiedad de la parte. Matemáticamente diríamos que es el conjunto de seres vivos el que evoluciona; sin embargo, un análisis del lenguaje matemático nos muestra que los conceptos matemáticos son simplificaciones de realidades más complejas. El término
