¿Qué es el Darwinismo?
Phillip E. Johnson

Foto

Este escrito fue originalmente leído en un simposio en "Hillsdale College", en el mes de Noviembrede 1992. Los escritos del Simposio fueron publicados en la colección "Man and Creation: Perspectives on Science and Theology" (Bauman ed. 1993), por la Editorial del "Hillsdale College", Hillsdale MI 49242.



Hay un juego popular de televisión llamado "Jeopardy" en el que se invierte el orden natural de las cosas. En vez de hacer una pregunta a la que se debe suministrar una respuesta, a los concursantes se le suministra una respuesta y se les pide que provean la pregunta apropiada. Este formato sugiere un punto de vista que es aplicable a las leyes, a la ciencia y en verdad a todo. Lo importante no es conocer necesariamente todas las respuestas, y sí saber qué pregunta se ha hecho.
Este formato es el punto de partida de mi investigación acerca de la evolución Darwinista y su relación con la creación, porque el Darwinismo es la respuesta a dos diferentes tipos de preguntas. Primero, la teoría Darwinista nos dice cómo una cierta diversidad en formas de vida puede desarrollarse una vez que tenemos varios tipos de organismos complejos ya en existencia. Si una pequeña población emigra hacia una isla aislada, por ejemplo, una combinación de entrecruzamientos, mutación y selección natural puede causar que esta población aislada desarrolle características diferentes de aquellas poseídas por la población ancestral en la región de origen. Cuando la teoría se entiende en este sentido limitado, la evolución darwinista no es polémica y no posee implicaciones importantes filosóficas o teológicas.
Sin embargo, biólogos evolucionistas no se contentan con explicar cómo las variaciones ocurren dentro de ciertos límites. Ellos aspiran a contestar una pregunta mucho mas amplia y que es cómo organismos como el de los pájaros, flores y seres humanos llegaron a existir por primera vez. La respuesta Darwiniana a esta segunda pregunta es que la fuerza creativa que produjo plantas complejas y animales de predecesores unicelulares durante largos períodos de tiempo geológico es esencialmente la misma que produce variaciones en flores, insectos y animales domésticos ante nuestros propios ojos. En palabras de Ernst Mayr, el decano de los Darwinistas de hoy día, "la evolución transespecífica (macroevolución) no es otra cosa que la extrapolación y magnificación de los eventos que se producen dentro de las poblaciones y especies." La evolución Neo-Darwiniana en este sentido amplio es una doctrina filosófica tan falta de soporte empírico que el sucesor de Mayr en Harvard, Stephen Jay Gouyld, la declaró, en un momento irreflexivo, "en efecto muerta". Sin embargo, el Neo-Darwinismo está muy lejos de la muerte, al contrario, es continuamente proclamada en los textos y en los medios de comunicación como un hecho incontrovertible. ¿Cómo es posible que tantos científicos e intelectuales, que se precian a sí mismos de su empirismo y de su espíritu abierto a todas las opciones continuen aceptando una teoría que no es empírica como un hecho científico?
La respuesta a esa pregunta descansa en la definición de cinco términos clave. Los términos son creacionismo, evolución, ciencia,
religión, y verdad. Una vez que entendemos cómo estas palabras son usadas en el discurso evolucionista, la predominancia continua del Neo-Darwinismo no será un misterio y no necesitaremos ser engañados por los reclamos de que la teoría está apoyada por una "evidencia aplastante". Debo advertir antes de comenzar, que el usar de modo claro palabras no es la actividad inocente y pacífica que la mayoría de nosotros creemos. Hay poderosos intereses creados en esta área que pueden florecer sólamente en medio de la ambigüedad y la confusión. Esos que insisten en definir los términos con precisión y en usarlos con consistencia pueden verse mirados con sospecha y hostilidad e inclusos de ser acusados de ser enemigos de la ciencia. Pero aceptemos ese riesgo y procedamos a las definiciones.
La primera palabra es
creacionismo, que significa simplemente creer en la creación. En el uso Darwinista, que domina no sólo la literatura científica profesional y de divulgación, sino también los medios de comunicación, un creacionista es una persona que toma el relato de la creación del Libro de la Génesis como verdad literal. La Tierra fue creada en una semana de seis días de 24 horas cada uno y hace no más de 10,000 años; el acontecimiento biológico fue la inundación de Noé; y no ha habido ningún gran cambio en las formas de vida desde el comienzo. Es el tema principal de la propaganda Darwinista que las únicas personas que tienen cualquier duda sobre el Darwinismo son creacionistas de una tierra joven de este tipo, que son descritos siempre como rechazando la evidencia clara y convincente de la ciencia para preservar un prejuicio religioso. La implicación es que los ciudadanos de la sociedad moderna se enfrentan a una elección que no es una elección en ningún sentido. O ellos rechazan toda la ciencia y retroceden a una visión del mundo pre-moderna o creen todo lo que los Darwinistas le dicen.
En el sentido amplio, sin embargo, un creacionista es simplemente una persona que cree en la existencia de un
creador, que creó al mundo y sus habitantes para un propósito. Si el proceso de la creación tomo una semana o billones de años carece relativamente de importancia desde el punto de vista filosófico o teológico. La Creación mediante un proceso gradual através de edades geológicas puede crear problemas para las interpretaciones bíblicas, pero no crea ninguno para el principio básico de la religión teísta. Y la creación en este sentido amplio, de acuerdo a un survey de Gallup en 1991, es el credo del 87 % de los norteamericanos. Si Dios nos trajo a la existencia para un propósito, entonces el conocimiento mas importante que hay que poseer es el concocimiento de Dios y de qué Él pretende para nosotros. Es la creación en ese sentido amplio consistente con la evolución?
La respuesta es que no en lo absoluto, cuando la "evolución" es entendida en el sentido Darwinista. Para los Darwinistas la evolución significa evolución
naturalista, porque ellos insisten en que la ciencia tiene que asumir que el cosmos es un sistema cerrado de causas y efectos materiales, lo que no pueden ser nunca influídos por nada ajeno a la naturaleza material -por ejemplo, por Dios. En el comienzo una explosión de materia creó el cosmos y una evolución naturalista, no dirigida, creó todo lo demás. Desde este punto de vista filosófico se continúa deductivamente que desde el comienzo ningún propósito inteligente guió la evolución. Si existe hoy inteligencia, es sólo porque ha evolucionado por sí misma a través de procesos materiales sin propósitos.
Una teoría materialista de la evolución tiene que invocar por su esencia dos tipos de procesos. En el fondo la teoría tiene que basarse en el azar, porque es lo que queda cuando hemos descartado todo lo que envuelve inteligencia o propósito. Las Teorías que invocan
solo el azar no son creíbles, sin embargo. Algo que todo el mundo reconoce es que los organismos vivientes son enormemente complejos, mucho más que una computadora o un aereoplano. Que tales entidades complejas llegaro a existir sólo por azar es claramente menos creíble que fueron diseñadas y construídas por un creador. Para respaldar la aserción de que esa apariencia de diseño inteligente es una ilusión, los Darwinistas necesitan proveer alguna compleja fuerza constructiva que sea irracional y sin propósito. La selección natural es por un amplio margen el candidato mas plausible.
Si asumimos que las mutaciones genéticas casuales proveen la nueva información genética, digamos, para darle a un pequeño mamífero un principio de alas y si asumimos que cada pèqueño avance en el proceso de construcción del ala le dio al animal mayores posibilidades de sobrevivencia, entonces la selección natural se asegurará que las criaturas favorecidas prosperen y se reproduzcan. Se desprende por lógica que las alas pueden y aparecerán como si fueran el plan de un diseñador. Desde luego, si las alas u otras mejoras no aparecen, la teoría explica la ausencia de la misma forma. Las mutaciones necesarias no arribaron o ciertas "restricciones del desarrollo" dejaron fuera ciertas posibilidades o la selección natural favoreció algo distinto. No se requiere que ninguna de estas especulaciones sean confirmadas experimentalmente o mediante la evidencia de los fósiles. Para los Darwinistas ser capaz de imaginar el proceso es suficiente para confirmar que algo similar tuvo que ocurrir.
Richard Dawkins llama al proceso de creación por mutación y selección "El relojero ciego", por lo cual él significa que una fuerza diseñadora material sin propósito sustituye la divinidad "relojera" de la teología natural. El poder creativo del relojero ciego es apoyado solamente por una evidencia muy ligera, tal como el famoso ejemplo de la población the polillas en la que el porcentaje de polillas oscuras se incrementó durante el período en el que los pájaros fueron capaces de ver mejor las polillas claras contra los árboles ennegrecidos. Esto puede tomarse para mostrar que la selección natural puede hacer algo, pero no para que pueda crear algo que todavía no existe. Pero incluso esa evidencia ligera es mas que suficiente para provar algo que es evidente por sí mismo. La existencia de un relojero ciego poderoso deviene deductivamente de la filosofía filosófica que la naturaleza tiene que hacer su propia creación. Puede haber discusión sobre los detalles, pero si Dios no estaba en la pintura algo similar al darwinismo tiene que ser cierto, independientemente de la evidencia.
Esto me lleva hacia mi tercer término,
ciencia. Ya hemos visto que los Darwinistas asumen como un primer principio, que la historia del cosmos y de sus formas de vida son completamente explicables por principios naturalistas. Esto refleja una doctrina filosófica llamada naturalismo científico, que se dice es una consecuencia necesaria de las limitaciones inherentes a la ciencia. Lo que hace el naturalismo cietífico, sin embargo, es transformar las limitaciones de la ciencia en limitaciones de la realidad, con la intención de aumentar el poder explicatorio de la ciencia y sus practicantes. Desde luego es totalmentge posible estudiar los organismos científicamente bajo la premisa dwe que todos fueron credos por Dios, de la misma forma que los científicos estudian los aereoplanos e incluso obras de arte sin negar que esos objetos son diseños inteligentes. El problema de aceptar el papel de Dios en la historia de la vida no es que la ciencia dejaría de existir, sino que los científicos tendrían que reconocer la existencia de algo importante que se encuentra fuera de los límites de la ciencia natural.permitir. Para los científicos que quieren explicarlo todo -y "teorías de todo" se anticipan ahora abiertamente en la literatura científica- esto es una posibilidad intolerable.
El segundo aspecto del naturalismo científico que es importante para nuestro propósito es su conjunto de reglas que gobierna la crítica y el reemplazo de un paradigma. Un paradigma es una teoría general, como la teoría Darwinista de la evolución, que ha alcanzado aceptación general en la comunidad científica. El paradigma unifica las especialidades que conforman la comunidad de investigación y guía la investigación en todas ellas. De esta manera, zoologistas, botánicos, genetistas, biólogos moleculares y paleontólogos ven su investigación dirigida a llenar los detalles del paradigma Darwiniano. Si un biólogo molecular ve un patrón de mutaciones aparentemente neutrales, que no tienen un efecto aparente sobre la adaptabilidad del organismo, ellos tienen que buscar una manera de reconciliar sus hallazgos con el requerimiento del paradigma de que la selección natural guía la evolución. Esto ellos lo pueden hacer postulando una cantidad suficiente de mutaciones adaptativas invisibles, las que se estiman cumuladas por selección natural. De modo similar, si los paleontólogos ven nuevas especies fósiles apareciendo súbitamente en el registro fósil y que permanecen básicamente sin cambios desde ese entonces, ellos deben realizar las contorsiones necesarias para forzar esa evidencia recalcitrante dentro del modelo de cambios graduales a través de la acumulación de micromutaciones.
Respaldar el paradigma puede incluso requerir lo que en otros contextos sería llamado fraude. Como Niles Eldredge cándidamente admitió: "Nosotros, los paleontólogos, hemos dicho que la historia de la vida apoya [el relato de los cambios adaptativos graduales] sabiendo todo el tiempo que no es así."[1] Eldredge explicó que este patrón de tergiversación ocurrió porque "la certeza tan característica de la jerarquía evolucionista desde los últimos años de la decada del ´40, la absoluta seguridad no sólo de que la selección natural actúa en la naturaleza, sino que nosotros sabemos de forma precisa cómo trabaja. Esta seguridad produjo un grado de dogmatismo que Eldredge dijo resultó en la relegación a una "región lunática" de los paleontólogos que reportaron que "vieron algo fuera de lugar entre la teoría evolucionista contemporánea por una parte, y patrones de cambio en el registro fósil por la otra."[2] Bajo las circunstancias, los paleontólogos de manera comprensible se tragaron las dudas y apoyaron la ideología reinante. Abandonar el paradigma sería abandonar la comunidad científica; ignorar el paradigma y sólamente reunir hechos sería ganarse la etiqueta despectiva de "coleccionador de estampillas".
Como muchos filósofos de la ciencia han observado, la comunidad de investigación no bandona un paradigma en ausencia de un remplazo adecuado. Esto significa que la crítica negativa del Darwinismo, a pesar de lo devastadora que pueda aparecer, es en esencia irrelevante para los investigadores profesionales. La crítica puede señalar, por ejemplo, que la evidencia de que la selección natural tiene cualquier poder creativo es en algún punto entre débil o no existente. Eso es perfectamente cierto, pero para los Darwinistas el punto más importante es éste: si la selección natural no hizo la creación, ¿qué lo hizo? "Dios" es obviamente inaceptable, porque tal ser es desconocido para la ciencia. "No sabemos" es igualmente inaceptable, porque adnmitir ignorancia dejaría la ciencia a la deriva sin un principio director. Para poner el problema en los términos más prácticos: es imposible escribir o evaluar una propuesta de subsidio sin un marco teórico de trabajo aceptado por la generalidad.
El reinado del paradigma explica por qué el reconocimiento de Gould de que el neo-Darwinismo está "efectivamente muerto" no tuvo efecto significativo en la fe Darwinista, o incluso en Gould mismo. Gould hizo la afirmación en un papel que predecía la aparición de una nueva teoría de la evolución, en base de las especulaciones macromutacionales del genetista de Berkeley Richard Goldschmidt.[ 3] Cuando la nueva teoría no arribó como se había anticipado, las alternativas eran o apegarse con la versión de Ernst Mayr del neo-Darwinismo, o conceder que los biólogos después de todo no conocen un mecanismo natural que pueda producir la complejidad biológica. Eso no era en modo alguno una alternativa. Gould tuvo que emprender una rápida retirada al Darwinismo clásico para evitar darle alguna ayuda y alivio a los enemigos del naturalismo científico, incluídos esos repugnantes creacionistas.
Tener que defender una teoría muerta con dientes y uñas difícilmente puede ser una actividad satisfactoria, y no es sorprendente de quje Gould fuera ofensivo hacia personas como yo mismo, que llamaron la atención sobre su problema.[ 4] No quiero ridiculizarlo, porque lo tengo en alta estima por ser uno de los pocos Darwinistas que ha reconocido los problemas mayores de la teoría y los ha reportado con honestidad. Su tragedia es que no puede admitir las clartas implicaciones de sus propios pensamientos sin en efecto abandonar la ciencia.
La continuada sobrevivencia de la ortodoxia Darwinista ilustra el famosos punto de Thomas Kuhn de que la acumulación de anomalías nunca demuestra la falsedad de un paradigma, porque "Rechazar un paradigma sin sustituirlo por otro es rechazar la ciencia misma."[ 5] Esta práctica puede ser apropiada como un medio de conducir la empresa profesional llamada ciencia, pero puede ser groseramente engañosa cuando se le impone a personas que están haciendo otras preguntas distintas de las que los científicos naturalistas quieren preguntar. Supóngase, por ejemplo, que quiero saber si Dios tiene algo que ver con la creación de los organismos vivos. Una respuesta típica darwinista es que no hay razón para invocar una acción sobrenatural porque la selección natural Darwinista es capaz de hacer el trabajo. Para evaluar esa respuesta, necesito saber si la selección natural tiene el poder creativo fantástico que se le atribuye. No es una respuesta suficiente que los científicos no tienen nada mejor que ofrecer. El hecho de que los científicos no les guste decir "no sabemos" no me dice nada acerca de lo que ellos en realidad
saben.
No estoy sugiriendo que los científicos tienen que cambiar sus reglas acerca de la conservación y abandono de los paradigmas. Todo lo que yo quiero de ellos es que sean francos acerca de la evidencia contradictoria y admitan, si ese es el caso, que ellos se amarran al Darwinismo sólo porque ellos prefieren una teoría débil que no tener ninguna. Lo que ellos continúan haciendo, sin embargo, es presentar la Evolución Darwiniana al público como un hecho que se espera toda persona racional acepte. Si hay un sustento razonable para dudar la teoría, tal dogmatismo es ridículo, tanto si los que tienen dudas tienen una mejor teoría que proponer como si no la tienen.
Para los creyentes en la creación, los Darwinistas se ven totalmente intolerentes y dogmáticos cuando insisten que su propia filosofía debe tener el monopolio de las escuelas y los medios de comunicación. Los Darwinistas no se ven a sí mismos de esa manera, desde luego. Al contrario, ellos se sienten agraviados cuando los creacionistas (tanto en el sentido amplio como en el estrecho) piden que se escuchen en público y sean justamente consisderados sus argumentos. El insistir en que los escolares sean enseñados que la evolución Darwinista es un hecho, está dirigido en sus mentes tan sólo para proteger la integridad de la educación científica, el presentar la otra cara del caso sería permitirle a fanáticos coaccionar con sus opiniones a otros. Incluso profesores de colegios han sido prohibidos de expresar sus dudas acerca de la evolución Darwinista en clase, y parece que se cree por muchos que la Constitución no sólo permite sino que actualmente requiere tales restricciones de la libertad académica. Para explicar esta bizarra situación, tenemos que definir nuestro cuarto término:
religión.
Supóngase que un escéptico arguye que la evidencia de la creación biológica obviamente es insuficiente, y que en esas circunstancias le debemos dar una consideración seria a la posibilidad de quee el desarrollo de la vida requiere alguna acción de un pre-existente creador con un propósito. Para los naturalistas científicos esta sugerencia es "creacionista", y entonces inaceptable por principio, porque invoca una entidad desconocida para la ciencia. Lo que es peor, sugiere la posibilidad de que este creador puede haberse comunicado de alguna manera con los humanos. En ese caso, pudiera haber personas-profetas reales con un genuino conocimiento de Dios, los que no serían fraudes ni soñadores. Tales personas pudieran ser considerados como rivales peligrosos por los científicos como autoridades culturales.
La filosofía naturalista ha creado una estrategia para prevenir que surja este problema: etiqueta al naturalismo como ciencia y al teísmo como religión. El primero es clasificado como
conocimiento, y el último, como creencia. Esta distinción es de importancia crítica, porque sólo el conocimiento puede ser objetivamente válido para cualquiera, la creencia sólo es válida para el creyente, y jamas debe ser transmitida como conocimiento. El estudiante que piensa que la 2 más 2 hacen 5, o que el agua no está hecha de hidrógeno y oxígeno, o que la teoría de la evolución no es cierta, no está expresando un punto de vista minoritario. Él o ella es un ignorante y el trabajo de la educación es curar esa ignorancia y remplazarla con conocimeinto. Los estudiantes en las escuelas públicas deben entonces ser enseñados a una temprana edad que "la evolución es un hecho", y con el tiempo ellos gradualmente aprenderán que la evolución significa naturalismo.
En resumen, tla proposición de que Dios estuvo en alguna manera envuelto en nuestra creación está en efecto fuera de la ley y negado implícitamente. Y es así porque la evolución naturalista está por definición en la categoría de conocimiento científico. Lo que contradice el conocimiento es implícitamente falso o imaginario. Por ello es que es posible para los científicos naturalistas decir de buena fe que por una parte, su ciencia nada dice acerca de Dios, y por lo otra, que ellos han dicho todo lo que puede decirse de Dios. En la filosofía naturalista ambas proposiciones en el fondo son la misma. Todo lo que se necesita decir de Dios es que no hay nada qué decir, porque en ese tema no podemos tener conocimiento.
Nuestro quinto y último término es
verdad. La verdad como tal no es un concepto particularmente importante en la filosofía naturalista. La razón para esto es que "verdad" sugiere un absoluto incambiable, mientras que el concoimiento científico es un concepto dinámico. Como la vida, el conocimiento evoluciona y crece hacia formas superiores. Lo que es conocimiento en el pasado no es concocimiento hoy, y el conocimiento futuro seguramente será muy superior a cuanto tenemos ahora. Sólo el naturalismo por sí mismo y la validez única de la ciencia como senda al conocimiento son absolutos. No puede haber criterio de la verdad fuera del conocimiento científico, no hay mente de Dios a la que tengamos acceso.
Esta manera de entender las cosas persiste incluso cuando los científicos emplean un lenguaje que suena religioso. Por ejemplo, el físico Stephen Hawking finalizó su famoso libro "
A Brief History of Time" con la predicción de que el hombre pudiera algún día "conocer la mente de Dios". Esta frase hizo que algunos de mis amigos tuvieran la errónea impresión de que él sintiera cierta atracción por la religión teísta. En el contexto Hawking no se estaba refiriendo a un ser sobrenatural y eterno, sin embargo, sino a la posibilidad de que el conocimiento científico llegaría a ser completo y a contenerlo todo, porque habría explicado los movimientos de las partículas materiales en todas las circunstancias.
El monopolio de la ciencia del reino del conocimiento explica por qué los biólogos evolucionistas no encuentran con sentido enfocar la pregunta de si la teoría Darwinista es
verdadera. Ellos graciosamente concederán que la teoría es incompleta, y que se necesita mas investigación sobre los mecanismos de la evolución. Sin embargo, en acualquier tiempo dado, la teoría de la evolución naturalista representa el estado del conocimiento científico acerca de cómo llegamos a existir. El conocimiento científico es por definición la aproximación mas cercana a la verdad absoluta que disponemos. Preguntar si este conocimiento es verdad es entonces errar el tiro y poner en evidencia el desconocimientomde "como la ciencia trabaja".
Hasta aquí he descrito las categorías por las que los científicos naturalistas han excluido el tópico de Dios de la discusión racional y por lo tanto asegurado que el recuento Darwinista de la creación totalmente naturalista es efectivamente verdadero por definición. No es necesario explicar por qué los ateos encuentran este sistema de control de pensamiento aceptable. Lo que es un poco más difícil de entender, al menos al principio, es el fuerto apoyo que el Darwinismo continúa recibiendo del mundo académico cristiano. Intentos de investigar la credibilidad del recuento de la evolución Darwinista son vistos con muy poco entusiasmo por muchos profesores cristianos destacados de ciencia y filosofía, incluso en instituciones generalmente calificadas como conservasdoras en teología. Dado que el Darwinismo es intrínsecamente naturalista y por lo tanto, antagonista a la idea de que Dios tiene algo que ver con la historia de la vida, y que ello juega un papel central en asegurar el dominio agnóstico de la cultura intelectual, se pudiera suponer que los intelectuales cristianos (junto con los religiosos judíos) estarían ansiosos de encontrar sus puntos débiles.
En vez de eso, el punto de vista prevaleciente entre los profesores ha sido el que el Darwinismo o "evolución", como ellos tienden a llamarlo es invencible, y que puede ser interpretado como consistente con la creencia cristiana. Y en efecto, el Darwinismo es invencible en cuanto uno acepta las categorías del pensamiento del naturalismo científico que he estado describiendo. El problema consiste en que esas mismas categorías del pensamiento hace del teísmo cristiano y de cualquier otro teísmo, absolutamente insostenible. Si la ciencia tiene la exclusiva autoridad para decirnos cómo la vida fue creada, y si la ciencia está dirigida al naturalismo, y si la ciencia nunca descarta un paradigma hasta que se le presenta una alternativa naturalista aceptable, entonces la pòsición del Darwinismo es inconquistable dentro de la ciencia. El mismo razonamiento que hace el Darwinismo inevitable, también excluye que Dios realice cualquier acción en la historia del Cosmos, lo que significa que hace ilusorio el teísmo. El naturalismo teísta se contradice a sí mismo.
Algunos tienen la esperanza de evitar la contradicción afirmando que el naturalismo reina sólo dentro del campo de la ciencia, y que existe otro campo separado llamado "religión" en el que el teísmo puede florecer. El problema con este arreglo, como ya hemos visto, es que en la cultura naturalista las conclusiones científicas son consideradas conocimiento, o incluso, hechos. Lo que está fuera de los hechos es fantasía, y cuando más, creencia subjetiva. Teístas que se acomodan con el naturalismo científico entonces no pueden afirmar que su Dios es
real en el mismo sentido que la evolución es real. Esta regla es esencial para todo el estado mental que produjo el Darwinismo en primer lugar. Si Dios esiste Él pudiera ciertamente trabajar a través de mutaciones y selección natural, pero Él también pudiera crear por algunos medios totalmente fuera de la comprensión de nuestra ciencia. Sin embargo, una vez que ponemos a Dios en la pintura, no hay una buena razón para atribuir la creación de la complejidad biológica a mutaciones azarosas y a la selección natural. Evidencia directa de que estos mecanismos tienen un substancial poder creativo no se ha encontrado en la naturaleza, el laboratorio, o los registros fósiles. Un paso esencial en el razonamiento que establece que la selección Darwiniana creó las maravillas de la biología es que nada mas estaba disponible. El teísmo es por definición la doctrina de que algo más estaba disponible.
Quizás la contradicción es difícil de ver cuando se establece en un nivel abstracto, por lo que daré un ejemplo concreto. Personas que abogan por la posición de compromiso llamada "evolución teísta" son confusas, en mi experiencia, acerca de que ellos significan por "evolución". Ellos tienen una buena razón para ser imprecisos. Como hemos visto, la evolución Darwiniana es por definición no dirigida y sin propósito, y tal evolución no puede en ningún sentido lógico ser teísta. Para la evolución ser genuinamente teísta tiene que ser guiada por Dios, tanto si esto significa que Dios programó el proceso desde el principio o intervino de tiempo en tiempo para darle un empujón en la dirección correcta. Para los Darwinistas la evolución guiada por Dios es una forma suave del creacionismo, lo que es decir que no es evolución en lo absoluto. Para repetir, esta comprensión va al corazón mismo del pensamiento Darwinista. Permite a una preexistente inteligencia supranatural guiar la evolución y este ser omnipotente puede hacer mucho más que eso.
Desde luego, los teístas pueden pensar que la evolución es guiada por Dios tanto si los Darwinistas naturalistas les gusta o no. El problema en tener una definición privada para los teístas, sin embargo, es que los científicos naturalistas tienen el poder de decidir qué significa el término "evolución" en el discurso público, incluyendo las clases de ciencia en las escuelas públicas. Si los evolucionistas teístas transmiten el mensaje que la evolución como
ellos lo entienden no daña la religión teísta, están desinformando a su auditorio a menos que añadan una clara advertencia acerca de que la versión de la evolución defendida por la totalidad de la corriente principal de la ciencia es algo más también. Esa advertencia nunca es claramente dada, sin embargo, porque el punto principal de la evolución teísta es preservar la paz con la comunidad científica ortodoxa. Luego los evolucionistas teístas sin darse cuenta sirven a los propósitos de los naturalistas científicos ayudando a persuadir a la ciomunidad religiosa a que baje su guardia ante la invasión del naturalismo.
Estamos ahora en posición de responder la pregunta con que esta conferencia comenzó. ¿Qué es Darwinismo? El Darwinismo es una teoría de la ciencia empírica sólo al nivel de la microevolución, donde provee un marco para explicar cosas como la diversidad que se origina cuando pequeñas poblaciones devienen aisladas reproductivamente del cuerpo principal de las especies. Como teoría general de la creación biológica el Darwinismo no es empírico en lo absoluto. En su lugar, es una implicación necesaria de una doctrina filosófica llamada naturalismo científico, que se basa en la asunción apriorística de que Dios estuvo siempre ausente del reino de la naturaleza. Como tal, la evolución en el sentido Darwiniano es inherentemente la antítesis del teísmo, aunque la evolución en un sentido totalmente diferente, no naturalístico, pudiera concebirse como el método escogido por Dios para la creación.
En 1874, el gran teólogo prebisteriano Charles Hodge preguntó la cuestión que yo he preguntado: ¿Qué es el Darwinismo? Después de una cuidadosa, completa y justa evaluación de la doctrina, su respuesta fue inequívoca: "Es Ateísmo." Otra manera de decir la proposición es que el Darwinismo es la respuesta a una pregunta específica que nace del naturalismo filosófico. Para retornar al juego de "Jeopardy" con el que empezamos, déjennos decir que el Darwinismo es la respuesta. Entonces, ¿cuál es la pregunta? La pregunta es "¿Cómo tiene que haber ocurrido la creación si asumimos que Dios no tuvo que ver con ella? Los evolucionistas teístas logran muy poco tratando de cristianizar la respuesta a una pregunta que viene directamente de la agenda del naturalismo científico. En su lugar, lo que necesitamos hacer es retar la presunción de que las únicas preguntas que merecen preguntarse son esas que el naturalismo asume son verdaderas.

Notas

[1] Niles Eldredge, Time Frames (Heinemann, 1986), 144.
[2] Ibid., 93.
[3] Stephen Jay Gould, "Is a New and General Theory of Evolution Emerging?"
Paleobiology, 6 (1980), 119-130, reprinted in Maynard Smith, ed., Evolution Now: A Century After Darwin (W. H. Freeman, 1982).
[4] See Stephen Jay Gould, "Impeaching a Self-Appointed Judge,"
Scientific American, (July 1992), 118-122. Scientific American refused to publish my response to this attack, but the response did appear in the March 1993 issue of Perspectives on Science and Christian Faith, the journal of the American Scientific Affiliation.
[5] Thomas S. Kuhn,
The Structure of Scientific Revolutions 2d ed., (Chicago: University of Chicago Press, 1970), 79.

(Traducido por Arnoldo Águila en el mes de Mayo del 2002.)



Regresar a la sección "Artículos"