EL DIOS CIENCIA

    

Cuando el ser humano trata de entender la realidad cree que mira a través de un cristal prístino, cuando en realidad siempre mira a través de un cristal coloreado, como dijera sabiamente Campoamor en una poesía, pues el ser humano siempre ve a través de su mente y no tiene otra alternativa.
    Otro factor en juego es el carácter social del ser humano, lo que hace que lo que ve su mente está entrelazado de forma indisoluble con el grupo social del que forma parte.
    Estas dos maldiciones son tan inevitables como las discusiones matrimoniales o el pagar impuestos. Si no, pregúntenle a Sócrates sobre Jantipa o a Jesús sobre las monedas del César.
    El ser humano no sólo desatiende la imperfección de su mente y el carácter social incrustado en sus circunvalaciones cerebrales cuando genera verdades irrefutables y totalizadoras, si no que también minimiza su naturaleza animal que no es poca cuando se dice que compartimos el 98 % del ADN con los animales y sólo contamos con un ridículo 2 % de humanidad neta.
    A veces pienso que ese 2 % se dedica en su totalidad a sustentar nuestra arrogancia infinita.
    Todos los sistemas establecidos de creencias se basan en una estructura social-material. Sistemas establecidos de creencia son, por ejemplo, las religiones, las filosofías, las nacionalidades, las ciencias y las correspondientes estructuras sociales son las iglesias, las instituciones, los Estados, las academias, las universidades, etc., y la materialización de esos sistemas son los templos, los objetos de culto, los edificios de gobierno, las cárceles, las armas, las escuelas, los libros, los instrumentos, etc.
    A veces es de admirar cómo el ser humano puede ver algo con tanto polvo levantado por tanta gente.
    Sin embargo, ese
status quo mantenido y defendido por tanta inercia está carcomido por el mismo factor que le dio origen: la imaginación individual.
    La predicción que hace mi teoría es que dentro de ese 2 % de diferencia esencial ya mencionado se halla la imaginación humana.
    Cuando la manzana cayó sobre la cabeza de Isaac Newton para nombrarlo caballero, provocó como efecto colateral, una permutación imaginativa que relacionó la fruta con la Luna y de ahí la afamada Ley de la Gravedad, que junto a otras "leyes" conformó la Física Clásica sobre la que las demás ciencias se apoyaron, entre ellas, la biología y la teoría de la selección natural.
    ¿La Ciencia o Ciencias?
    El carácter generalizador de la imaginación humana empuja hacia la abstracción absoluta, a de dioses hacer un Dios, a de los fenómenos naturales hablar de la "Naturaleza", a de las ciencias hacer "La Ciencia", pero ¿la sicología es una ciencia comparable con las matemáticas, con la física?
    No lo es.
    "La Ciencia" no corresponde a una verdad ontológica, pero sí a una realidad social, pues las estructuras "científicas" en lucha por el poder, utilizan ese nombre como bandera, el término "conocimiento" contrapuesto al ajeno "creencia" como himno, y sin embargo, para desgracia de ellas, la diferencia entre "creencia" y "conocimiento" es tan sólo una diferencia de naturaleza social. Si los científicos aceptan algo como verdad eso es "conocimiento", si cualquier otro grupo acepta como verdad cualquier cosa, eso es una "creencia".
    Desde luego que esto es muy conveniente... desde el punto de vista de la comunidad científica, lo que de paso es un apoyo al relativismo filosófico que se apoya sobre la Teoría de la Relatividad de Einstein: la verdad o el enunciado es válido para un laboratorio o sistema de referencia dado, pero puede no serlo para otro.
    La Biología y las Teorías de Darwin disfrutan de fallas enormes que los acólitos no perciben por la arrogancia que nos caracteriza como especie. No resulta coherente que la Biología diga que se apoya sobre la Química y ambas sobre la Física, y no se extiendan los conceptos de fuerzas de atracción y repulsión y el concepto de campo de esta última
-no nos refiramos ni por juego a la física cuántica con su destrucción del concepto de causa y efecto, con su demostración de la influencia del observador sobre el resultado del experimento, con su mezcla difusa del pasado y el futuro-, en el estudio de los fenómenos biológicos. La biología es mecanicista siguiendo de modo parcial a una Física Clásica que ya murió hace rato.
    La diferencia esencial entre los seres vivos y los no-vivos es que entre los no-vivos no existe la finalidad en las acciones. Una piedra cae por efecto de la gravedad.
Un animal se tira él mismo huyendo del peligro. Aquí se observa una fuerza de repulsión y una reacción de huida emprendida bajo un principio de finalidad.
    Según Darwin la finalidad no existe a pesar de que todos los seres vivos con terquedad incomprensible se definen a sí mismos por buscar siempre algo. Todos los cambios que sufren las especies son originadas por cambios en los individuos que ocurren al azar. Los seres vivos son, según el darwinismo, piezas inertes como las rocas, que son alteradas por la suma azarosa de factores ambientales que las modifican. ¿Pueden las rocas buscar, acelerar, retardar, algún cambio que las fuerzas externas le imponen? Desde luego que no.
    Según el darwinismo así sucede con los seres vivos. Los seres vivos no pueden alterarse a sí mismos persiguiendo una finalidad como especie.
    Es una lástima que nadie le haya dicho a las abejas eso.
    Las abejas individuales a medida que evolucionan biológicamente realizan una labor u otra dentro de la colmena, pero si un accidente destruye un sector específico de la población, un grupo de abejas retrocede o adelanta su evolución biológica individual PARA suplir la deficiencia colectiva.
    En una especie dada, las abejas en este caso, los individuos, son capaces de modificar su constitución biológica CON LA FINALIDAD de responder a una emergencia inusual.
    Esto es importante porque nos dice que el estadio biológico del individuo no es en todas las especies algo fuera del poder individual.
    Es importante también porque relaciona un cambio del estadio biológico individual con una finalidad.
    Es importante aclarar que aquí nos enfocamos en la parte de la teoría que se refiere a cómo se originan los cambios en la especie.
    No es que la especie de las abejas se haya transformado, pero es que se disparan mecanismos genéticos ante una situación dada y el individuo sufre una transformación biológica, un cambio, que no se produce al azar.
    No es en modo alguno una prueba demoledora, pero es algo muy sugestivo.
    La prueba la da el ser humano. Por ejemplo:
1-    El desplazamiento de la laringe que fortalece la expresión oral en detrimento de la respiración: el hombre es el único animal capaz de ahogarse mientras come.
2-    La hembra de la especie humana esconde la época de celo, lo que evidentemente dificulta la reproducción.
3-    La disminución de la diferencia de tamaño entre el macho y la hembra comparado con los otros primates, lo que va en contra de la supervivencia del macho mas fuerte.
4-     El cuidado que se le otorga a los desvalidos y ancianos.
    Habría que analizar con cuidado la tesis de que no sólo es la competencia el motor evolutivo, sino que también lo es la colaboración, la solidaridad, como lo demuestran miles de ejemplos de colaboración entre diferentes especies, y que de paso, haría la biología mas coherente con la física al usar no sólo las fuerzas de repulsión, sino también las de atracción o afinidad.
    Desde que el ser humano existe como tal se encuentra en perenne lucha contra la selección natural, que establece que en la lucha por la vida sobreviven los más aptos, y ha logrado que el individuo en realidad sea cada vez menos apto para la supervivencia.
    Y lo que resulta definitivo: ya está apto para provocar los cambios genéticos de su especie burlando la "Teoría" de Darwin en su totalidad.
    ¿Habrá que afirmar que la teoría de la selección natural de Darwin se cumplía hasta que apareció el ser humano que no la cumple y que de paso lleva ya rato alterando genéticamente el resto de las especies?
    En este sentido el darwinismo puede servir para sustentar la tesis de que si bien Dios no existía al principio, sí existe al final, que estamos en presencia de un Dios que se hace a sí mismo, y que por ende, existía en potencia desde el inicio de la vida.
    ¿Es la biología tan “ciencia” como la física o la matemática?
    Desde luego que no.
    Pero incluso la matemática no dejan de ser una creencia, un acuerdo social, una convención con reglas que establecen su legitimidad. Por ejemplo:
    
2 + 3 = 5

    Uno pudiera creer que esto es una ley universal, clara, irrefutable, que esto es el non plus ultra del verdadero "conocimiento", pero, lo siento, para mí esto es sencillamente una convención escolar que nos enseñan para comenzar a ser aceptados por nuestro entorno social. En otro lugar tendríamos que empezar a estudiar para mártires leyendo el Corán.
    Supongamos que deseo hacer la siguiente suma:

    2 libros + 3 metros = (5)?

    Se me reprocha que libros y metros son muy distintos, pero esto significa que existe cierta limitación de las verdades "absolutas", ciertos requisitos para mantenernos dentro del universo definido por los matemáticos. Vale, veamos esto:

    Infinito + 1 = Infinito
    Infinito + 2 = Infinito
    ... ... ...
    Infinito + Infinito = ?

    Infinito, en el caso anterior representa un número usado en matemáticas para representar el número mayor posible. Y la tabla representa la contradicción que se produce en la misma esencia de las matemáticas, en el universo de los matemáticos, no importa el acuerdo convencional al que lleguen. Para los puristas científicos diré que el teorema de Gödel, aplicado a la aritmética dice que es inconsistente o que su sentido se haya fuera de sí misma.
    En llegando a este punto deseo hacer clara mi exposición: entre un grupo que dice que un libro es la fuente del conocimiento supremo, y que una autoridad dada es la que es capaz de dar la única interpretación correcta del mismo; y otro grupo que tiene establecido un método para cambiar sus conclusiones, a las que juzga como una aproximación asintótica a la verdad; prefiero sin dudar un segundo este último.
    En primer término, porque el grupo de los científicos es más democrático, permite mayor participación de sus integrantes y le da más poder al individuo. Los grupos religiosos o tienen libros distintos, o intérpretes distintos y no se disfruta de mucha libertad intelectual dentro de ellos.
    Pero mi interpretación filosófica de la realidad me dice que existen muchos puntos de contacto entre ambos grupos sociales, más de los aconsejables.
    Soy absolutamente relativista desde que conozco lo que es un sistema de referencia y el llamado tren de Einstein: lo que es "verdad" o "conocimiento" para un religioso, no lo es para un científico, y ambos califican de "creencia" lo que opina el otro. No existe una verdad absoluta y en el caso de existir, el ser humano no tiene manera de llegar a ella.
    Cuando el científico reconoce que lo que tiene es una aproximación a la verdad, debe ser felicitado por la humildad relativa que manifiesta, pero hay que criticarlo porque su posición es una petición de principio: da por supuesto que existe una verdad absoluta que es a la que él tiende.
    Señor mío, ¿mantener esa ilusión de una verdad "objetiva" cuando la física moderna, no la religión ni la filosofía, habla sobre el principio de incertidumbre, de que hay cosas que es imposible saber, no por nosotros, sino por la naturaleza de la realidad, de que el gato de Schrödinger, un gato con la opción de comer un veneno en una caja cerrada, muere o vive en dependencia del observador del experimento, aunque algunos digan que el gato muere o vive por el aparato de medición, y otros, la escuela de Copenhague, dice que esto no se refiere a la realidad, sino al conocimiento que tenemos de ella?
    Yo
-ponga su nombre aquí- tengo mi creencia -ponga su creencia aquí- que para mí es la verdad. Cuando discuto con alguien yo me imagino que existe entre los dos algo que llamo realidad y esa "realidad" le hará o no algunas concesiones a mi oponente y, por regla general, me dará la razón a mí. Nadie puede en realidad hacer una permutación completa de su posición hacia la de otra persona y muchos menos hacia una tercera posición. Estamos encerrados en nuestro "yo". Y la verdad es SIEMPRE un acuerdo social de un grupo dado que puede abarcar la totalidad de la población o no. En cuanto hay un miembro que discrepa estamos en presencia de una herejía que puede traerle, y por lo general le trae, consecuencias desagradables al hereje, o/y puede crear un cisma o/y puede dar inicio a una nueva verdad o acuerdo. El ser humano o el científico podrá vivir con la ilusión de que tiene la realidad del mundo agarrada por la cola, pero a lo mejor la cola pertenece a un tigre y sería saludable soltarla.
    Si los científicos dicen que se oponen al dogmatismo de las demás creencias debieran de evitar a toda costa que el dogmatismo se imponga en su campo, pero es que eso es también inevitable.
    Si las creencias no fueran materializadas por los creyentes no escaparían de su control. Pero lo primero que hace un imaginador es comunicar lo imaginado. El entorno reacciona a esta comunicación y socializa lo imaginado. Una estructura social se nuclea a su alrededor y se materializan objetos asociados a la creencia, y por tanto, se crea una inercia a todo cambio posterior de esta creencia, sea religiosa, filosófica o científica.
    Esta inercia califica de ignorantes o imbéciles a los que no comparten una creencia dada. d´Abrera en "The Concise Atlas of Butterflies of the World" en respuesta a la pregunta de por qué incluyó sus argumentos contra las diversas teorías de la evolución en una obra popular, dice que lo hizo así porque "los que sustentan cualquiera o todas estas teorías lo hacen de manera implacable y sin oposición en todos los vehículos literarios, visuales y orales que existen
sea de lo más divulgativo, popular o académicamente exaltado. Tienen el control absoluto de todas las revistas científicas o editoriales, y no tienen intención alguna de permitir que se amenace su hegemonía..." Luego agrega que el investigador: "...se ve ahora obligado, por la presión de una insidiosa programación de los supervisores del establishment científico, a someter todo lo que haya observado a la tiranía de una especulación subjetivista e inútil acerca de las mariposas y de su hipotético origen. Y tiene que hacerlo por no otra razón que para conseguir su financiación y lograr su grado de doctor o algún otro dudoso honor de mutua respetabilidad entre sus pares. La parte realmente peligrosa de este cultismo pseudocientífico universal es que nuestro investigador ha sido llevado inconscientemente desde la libertad intelectual existente dentro de los legítimos ámbitos de las hipótesis no condicionadas al callejón sin salida de un absolutismo totalitario de un dogma indemostrable. Así los evolucionistas quedan encadenados a la servidumbre de su propia teoría. La postulan como sagrada escritura y luego laboran sin descanso para descubrir la "evidencia" que encaje en ella. Estas labores tan tendenciosas no hacen más que arrojar el descrédito de "manipulación" sobre la evidencia recogida de esta manera."
    La Ciencia, generalizada indebidamente cuando siempre debe ser plural, en lo social y en lo material, apoyada no por la fe que genera toda creencia, sino por el fanatismo, es un Dios con sus Iglesias, sus Concilios y su Inquisición.
    Creo en la Evolución, creo en el Naturalismo científico, pero no en la forma que dice Darwin, porque Darwin manifiesta un concepto mecanicista sobre los seres vivos, porque la fuente del desarrollo se haya en lo interno, porque la finalidad es la característica fundamental de los seres vivos. Y odio todos los dogmas, todas las opresiones, todos los monopolios.    
    
    
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